25 julio 2006

Alrededor de la sangre



De color rojo brillante, o escarlata
su corazón es de agua,
un plasma amarillento
donde millones de células
trafican o atraviesan
nutren o arrastran.
Tiene un olor característico,
su relativa densidad oscila poco.
En el adulto sano, su volumen
es una onceava parte de su peso,
(ah, el peso de estos cuerpos que cargamos).
Un milímetro cúbico de ella
contiene cinco millones de corpúsculos,
transporta sales y sustancias
orgánicas
disueltas,
cuando cede su oxígeno, se azula.
Si en vano se derrama,
si a destiempo,
lleva en sus flujos la muerte y da la muerte
-ese otro río-
alrededor del cual edificamos
las casas y los templos
el cuartel y el hospicio,
las ferias y las cárceles,
los sueños del poder
-ese delirio que adormece las conciencias-
y el mítico poder de los que sueñan
porque al final, por fin, están despiertos
y divisan su aldea
desde la orilla más lejana
reconociéndola en las otras,
y hacen lo propio, lo que debe al fin hacerse
construir cada día
lentamente
a la luz y a la sombra
una nave grandiosa de altas velas
un arca blanca que nos salve del diluvio
que resista los vientos, las tormentas,
balsa del bien que a flote,
suspendida
nos lleve a anclar en el puerto de un destino
habitando en parejas, nuevos mundos
-ese otro río de las sangres indistintas-
ese fluido de las aguas hacia el centro
mar de la sangre,
único mar que nos soporta y nos circunda
desde el fin al principio
baño de sal que nos resarce en cada herida
casa y aldea
(si cada aldea es una y es la misma)
madre de pechos que han sangrado bajo el manto
piedad primera
agriada leche mezclada con azufre
de un cielo en llamas
piedad primera
en las cavernas, lacre de dioses
alfa y omega, sangre de todos
sangre única.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Bellísimo

Vero dijo...

Pero Inx. Decís "onceava", "milímetro cúbico", "corpúsculo", y después "lleva en sus flujos la muerte y da la muerte/-ese otro río-". Decís lo mensurable y lo inconmensurable. Uno queda como triturado. No ves que vengo de leer a Luis (Doke Libertario). Hoy tengo los ojos más mojados. En fin, que es muy hermoso tu poema. Muy. Un beso.

inx dijo...

Gracias, Pablo, usted siempre atento. Vero: el asunto es que arranco de textos "técnicos", (de medicina, en este caso) porque me interesan ciertos recovecos de la lengua y del sentido, ¿no es raro que la palabra tenga pilchas de salir y otras, de entrecasa?.

Vero dijo...

Justamente eso me encantó, che. Está regüeno ese cruce. El "pero" era "peeero, cómo me hacés esto, cómo me hacés emocionar de esta manera".

Anónimo dijo...

Qué buen poema Inés...

lunanueva dijo...

Qué hermoso poema. "Si en vano se derrama, si a destiempo..." Bello. Empecé desconfiando (la médica que sobrevive en mí miró la foto y dijo: qué hace ese preparado, me parece que es un epitelio estratificado, si mi oxidadísima histología aún es válida), y luego me sumergí en ese canto.
Me lo copio y me lo guardo, porque me hizo bien leerlo. Y si te parece bien, lo linkeo desde mi blog.

inx dijo...

¿Qué decís, Silvia?
Ya había entrado a tu blog atraída por el título, Lunanueva. El camino del medio es el que quisiera encontrar y seguir. Me mataste con el epitelio estratificado, además.